Mendoza, la tierra del Sol y del Buen Vino, brinda un amplio abanico de posibilidades
para que el visitante disfrute de su estadía en el marco de un increíble paisaje y un clima
encantador.
Mendoza es una provincia argentina que se ubica en la región de Cuyo, famosa por su
tradicional industria vitivinícola con bodegas reconocidas en todo el mundo, entre las que
se destacan López, Valentín Bianchi, Trapiche, Norton, Félix Lavaque, Navarro Correas,
Nieto Senetiner, Goyenechea, Chandon, Santa Ana.
La presencia de numerosos viñedos, en lo que es la mayor superficie de viñedos de
la República Argentina, es lo que caracteriza a este lugar donde se producen vinos de
excelente calidad con importantes calificaciones a nivel internacional. Es gracias a su
topografía única, un clima ideal, el riego natural que proviene del Río Mendoza y una
altura de mil metros sobre el nivel del mar, que Mendoza obtiene las mejores variedades
de cepas. Los Caminos del Vino es una propuesta diseñada y pensada para los visitantes
que desean conocer el proceso de la elaboración de los vinos mendocinos, son diversos
circuitos donde el turista tiene la posibilidad de recorrer las bodegas y viñedos que poseen
los departamentos que rodean a la ciudad capital, realizar degustaciones y comprar vinos.
Mendoza, la hermosa ciudad capital de la Provincia del mismo nombre, es un importante
centro turístico de la Argentina que es elegido por los turistas de todo el mundo tanto por su
vida urbana como las actividades de turismo ecológico y natural.
La ciudad posee amplias calles arboladas con extensas acequias y amplios espacios verdes,
como lo es el Parque General San Martín que cuenta con un anfiteatro y un hermoso lago
artificial. Además cuenta con galerías comerciales, una importante infraestructura hotelera,
restaurantes, shoppings, cines, teatros, importantes museos, galerías de arte, monumentos
históricos, pubs y comercios de artículos regionales
Mendoza es tierra de Vendimia.
La Fiesta Nacional de la Vendimia es la celebración más importante en honor al vino
que se realiza en la provincia de Mendoza, se trata de diversos actos y eventos que se
desarrollan en cada uno de los 18 departamentos que conforman la provincia durante los
meses de enero, febrero y marzo para finalizar en la gran fiesta nacional que se lleva a cabo
en la ciudad capital.
Desde el año 1936, casi sin interrupciones, Mendoza celebra la Fiesta de la Vendimia en
homenaje a la industria vitivinícola, la principal actividad de la región.
La celebración comienza en los meses de enero y febrero, en cada uno de los departamentos
provinciales donde se realizan fiestas populares. En estas fiestas departamentales se eligen
las candidatas a la elección de la Reina Nacional, costumbre que se continúa realizando
recordando cuando, en tiempos pasados, al finalizar la cosecha y la elaboración del vino,
se festejaba con baile, canto y comidas y luego se coronaba a la cosechadora más bella con
hojas de vid y racimos de uva.
Los actos principales de Vendimia son: "Bendición de los Frutos", "Vía Blanca de las
Reinas", "Carrusel" y “Acto Central”, que presenta diversos espectáculos de figuras
artísticas de nivel nacional.
La Bendición de los Frutos es una ceremonia que se organiza conjuntamente con el
Arzobispado de Mendoza, en la que se agradece por la cosecha, se ofrece el vino y se
produce la bendición del fruto nuevo.
En las calles del centro de la ciudad se desarrolla la famosa Vía Blanca de las Reinas, un
desfile de carros alegóricos en los cuales se pasean la Reina Nacional de la Vendimia, otras
reinas nacionales invitadas y los dieciocho carros que representan a cada departamento
provincial con las hermosas candidatas a la corona.
En el Carrusel desfilan carruajes, agrupaciones gauchas con trajes típicos, montados a
caballo, la tradicional carreta tirada por bueyes, uno de los primeros vehículos existentes
en Mendoza con una historia de más de 120 años. Además acompañan bailarines que
representan las distintas corrientes de inmigrantes y de países americanos.
Por la noche se pone en marcha el Acto Central, en el teatro griego Frank Romero Day que
se ubica sobre los cerros que lindan con el enorme Parque General San Martín. En este sitio
se congregan más de 40.000 asistentes para presenciar el innovador espectáculo artístico
de danza, luz y sonido que cuenta con la participación de cientos de actores y bailarines
en un escenario enorme, que narra siempre un argumento donde es central la vendimia y
el vino y se rinde un sentido homenaje a la Virgen de la Carrodilla. Este impactante acto
culmina a la medianoche con la elección y coronación de la Reina de la Vendimia, cerrando
el magnífico evento con un extenso show de fuegos artificiales.
La Vendimia en Mendoza es una combinación única entre costumbres, tradiciones, arte y
cultura, para disfrutar en familia la magia de esta particular fiesta. Un atractivo más para
vivir Mendoza y su cultura.
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1 dic 2012
22 nov 2012
Festival de la Musica Clasica por los Caminos del Vino
El Festival de la Música Clásica por los Caminos del Vino es otra de las joyas que Mendoza atesora dentro de las actividades que un viajero puede realizar en sus tierras.
Los Caminos del Vino es una ruta de lugares pero también de actividades que se pueden hacer en Mendoza, donde la presencia de la industria vitivinícola ha moldeado la vida de todos sus habitantes.
Este festival tiene lugar en el mes de abril, cuando el otoño comienza a cambiar el paisaje y a llenar de sutiles ocres la mirada de los visitantes.
Los paisajes de Mendoza acompañan en esta temporada de una manera indescriptiblemente precisa los tonos y los acordes de la música clásica que comienza andar por sus calles, recorriendo el camino del vino.
Se puede sentir la potencia de las notas elevándose desde la tierra misma que ve nacer a las parras con una potencia que parece alcanzar las cumbre de Los Andes y que queda invisible, permanente, suspendida entre las hojas de la vid llenando de emoción al viajero que pasa distraído y al poblador que vuelve a enamorarse de su tierra en ese momento.
La orquesta Filarmónica de Mendoza es la anfitriona de este evento que cuenta también con invitados que llegan a estas tierras desde otros lugares para compartir un festival que renueva el espíritu e el marco de un bello paisaje.
Los instrumentos se elevan en el aire y parecen representar cada uno un elemento de la naturaleza que nos rodea. Los tambores con su sonido grave se asemejan a las montañas rocosas que vigilan como testigos la vida de un pueblo que crece a sus orillas.
Las flautas traversas juegan entre las hojas de los castaños mientras que los violines se asientan sobre las ramas de los nogales que ya desprenden sus frutas hasta el piso. Más allá, los campos sembrados de manzana crecen queriendo alcanzar la música de los distintos grupos que interpretan las obras clásicas. Y los almendros estiran sus brazos de madera para aplaudir la magnífica interpretación de todo el conjunto.
Los Caminos del Vino es una ruta de lugares pero también de actividades que se pueden hacer en Mendoza, donde la presencia de la industria vitivinícola ha moldeado la vida de todos sus habitantes.
Este festival tiene lugar en el mes de abril, cuando el otoño comienza a cambiar el paisaje y a llenar de sutiles ocres la mirada de los visitantes.
Los paisajes de Mendoza acompañan en esta temporada de una manera indescriptiblemente precisa los tonos y los acordes de la música clásica que comienza andar por sus calles, recorriendo el camino del vino.
Se puede sentir la potencia de las notas elevándose desde la tierra misma que ve nacer a las parras con una potencia que parece alcanzar las cumbre de Los Andes y que queda invisible, permanente, suspendida entre las hojas de la vid llenando de emoción al viajero que pasa distraído y al poblador que vuelve a enamorarse de su tierra en ese momento.
La orquesta Filarmónica de Mendoza es la anfitriona de este evento que cuenta también con invitados que llegan a estas tierras desde otros lugares para compartir un festival que renueva el espíritu e el marco de un bello paisaje.
Los instrumentos se elevan en el aire y parecen representar cada uno un elemento de la naturaleza que nos rodea. Los tambores con su sonido grave se asemejan a las montañas rocosas que vigilan como testigos la vida de un pueblo que crece a sus orillas.
Las flautas traversas juegan entre las hojas de los castaños mientras que los violines se asientan sobre las ramas de los nogales que ya desprenden sus frutas hasta el piso. Más allá, los campos sembrados de manzana crecen queriendo alcanzar la música de los distintos grupos que interpretan las obras clásicas. Y los almendros estiran sus brazos de madera para aplaudir la magnífica interpretación de todo el conjunto.
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